La hipertensión o presión arterial alta es conocida en el mundo de la medicina como “la asesina silenciosa” debido a que no tiene una sintomatología definida. Los dolores de cabeza constantes, vértigos, hemorragias nasales, dolor de pecho y taquicardia suelen ser señales de un problema de presión. Sin embargo, no todos los hipertensos presentan estas características.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 1 adulto por cada 5 sufre de esta enfermedad. En los países desarrollados se ha logrado un alto nivel de control y prevención, mientras que en países en desarrollo y subdesarrollados gran cantidad de pacientes no conocen que padecen de presión alta.

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la hipertensión con el objetivo de promover medidas de prevención y diagnóstico. Por ese motivo, Clínica Milenium te trae 3 cosas básicas que debes conocer sobre esta enfermedad.

  • Qué es

Cada vez que el corazón late, la sangre sale disparada a través de las arterias hacia todo el cuerpo. La fuerza con que esta corre provoca tensión en las arterias. Mayor tensión en las arterias se traduce en mayor esfuerzo cardíaco para el bombeo de la sangre.

Si la presión alta se mantiene sin tratamiento, con el tiempo las arterias se “endurecen”, crecen en grosor, lo cuál dificulta el paso de la sangre. A este cuadro se le conoce como arteriosclerosis.

A nivel mundial se reconoce también a la hipertensión como una de las causas principales de accidente cerebrovasculares e infartos de miocardio. Otras consecuencias que pueden traer son: insuficiencia cardíaca, deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo.

  • Causas y diagnóstico

Dentro del conjunto de causas de la hipertensión, hay aquellas modificables por el paciente y las no modificables. En el primer grupo se tiene: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el uso de anticonceptivos orales, un estilo de vida estresante o muy sedentario. Hay pacientes que, modificando los hábitos mencionados, pueden controlar por completo su cuadro de hipertensión.

Las causas no modificables pueden ser:

– Herencia genética: cuando uno o ambos padres sufren de presión alta, los hijos tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con otra persona.

– Sexo y edad: los hombres son más propensos que las mujeres a tener presión alta. Sin embargo, una vez que las mujeres llegan a la menopausia, el porcentaje de probabilidades se iguala para ambos sexos. Así mismo, mientras mayor sea la persona, el riesgo a ser hipertenso(a) aumenta.

En cuanto al diagnóstico, la OMS presenta un estándar sobre cuándo considerar hipertenso a un paciente. En un adulto, la tensión sistólica normal (cuando el corazón late) es de 120 mm/Hg, mientras que la tensión diastólica normal (cuando el corazón se relaja) es de 80 mm/Hg.

A lo largo del día, estas mediciones pueden variar por factores ambientales o biológicos. Sin embargo, si en mediciones frecuentes se detecta que la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que todos los organismos presentan variaciones. Por eso es recomendable realizarse chequeos continuos con el médico de cabecera. Una atención personalizada puede diagnosticar con eficacia y señalar las causas precisas de la hipertensión, así como el tratamiento más efectivo.

  • Cómo prevenir

Los métodos de prevención ante la hipertensión son básicos y están al alcance de todos las personas. Estos son:

– Dieta saludable: reducir la ingesta de sal a menos de 5 gramos al día (una cucharilla), limitar la ingesta de grasas saturadas, comer 5 porciones de frutas y verduras en el día.

– Disminuir la ingesta de bebidas alcohólicas. No se recomienda exceder más de una bebida estándar al día (una cerveza personal, una copa de vino).

– Dejar de fumar y evitar la proximidad con los productos derivados del tabaco.

– Actividad física: realizar al menos 30 minutos de ejercicio cada día; mantener un peso adecuado según indicación del médico nutricionista. De acuerdo a la OMS, por cada 5kg menos de peso se reduce la tensión arterial sistólica entre 2 y 10 puntos.

– Gestionar el estrés mediante actividades recreativas.


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Fuente:

  1. Organización Mundial de la Salud (2015). Preguntas y respuestas sobre la hipertensión. Disponible en: http://www.who.int/features/qa/82/es/